martes, 29 de noviembre de 2016

Diario de una Wine Star - Semana 11





21 de Noviembre.  

Una marca superluxury me invita a la inauguración de una popstore navideña de uno de sus vinos.

Photocall, dresscode exigente, aforo reducido, local cool decorado por alguien que les habrá cobrado una pasta…

Llegas, todo está repleto de prensa, me hago fotos ya que voy la mar de mona (y sobria), me reciben unos camareros guapísimos con sus bandejas para que coja una copa de cristal, por supuesto soplado a mano, entro.

Y me encuentro a la hija mayor de la folclórica “más grande”, a un periodista que ahora anda por el TDT Party, aparte de en la indigencia, porque en un informativo manipuló de tal manera una noticia que fue condenado judicialmente (tela como tuvo que ser para que eso pase en este país) y una exprostituta de lujo, porque ahora es no de lujo, ex presentadora, que ahora es instagramer, lifestyler, gastro y lo que sea para meterse en la boca los menos penes posibles...

Bajón. Bajonazo, perezón.

Como el evento es cerca de mi casa, saludé a los que tenía que saludar y me fui.

Nunca es bueno que te vean con famosos, pero menos con famosos patrios, y mucho menos con ESTOS famosos patrios.


22 de Noviembre. 

Hablo con el responsable del sarao de ayer, le comento el percal (yo soy de muy poco callarme y menos si preguntas), me comenta que es consciente pero que para invitar a famosos las agencias le exigen meter a otros famosos (como si fueran packs) y claro se cuela purrela de todo tipo.

Yo le comento que lo entiendo pero que no me vuelva a invitar a algo parecido.

Nunca.


23 de Noviembre. 

 Hoy me han comentado una historia divertida, hay que ver la que les lían a las bodegas los de los puntitos. Y lo que les queda.

Resulta que es muy común, parece ser, vender espacios grandotes en la publicación de estos manuales petrificadores… me explico:

Ofrecen no el poner unos puntos u otros (al menos no esta), si no el espacio que ocupa dentro de la página, pudiendo ocupar la totalidad con un solo vino para que ahí seas el prota absoluto.

Lo gracioso viene cuando esa guía puntúa a la baja tu vino pero sigue apareciendo a página a todo trapo.

Comerte un 88 ptos con todo el power.

Eso pasó, y el que lleva esta guía (soy muy fan de lo loco y angry que está) no avisó a la bodega de su mala puntuación, para enviar otro vino que pudiera tener mejor calificación, y conservó el espacio que habían comprado.

Épico.

Ni que decir tiene que esta bodega no les ha vuelto a enviar un puto vino.

A ver si cunde el ejemplo.


28 de Noviembre.  

Vuelvo a la radio, increíble con quien me han juntado hoy.

Un tío que hace versiones de canciones melódicas españolas que ha conectado mal el piano electrónico que se ha traído y cada vez que toca distorsiona (esto es un gran problema porque lo está tocando mucho), una blogger que empieza hablando de que se le murió la hija y de alguna manera eso le dio fuerzas para hablar de belleza en redes sociales, un tío que representa a un club de golf super super exclusivo con muy buenas promociones para celebrar tu boda, una psicóloga que viene a explicar el miedo a volar (aprovecharé para comentarle mi fobia a la Verdejo) y yo.

Que hago yo aquí en medio sobria.

Sobre todo sobria.





Isobel.

viernes, 25 de noviembre de 2016

José Peñín, La Guía Peñín y la madre que parió al Black Friday


Ayer (hoy es viernes 25 de Noviembre de 2016), se publicó la archiconocida lista de la Guía Michelin con los restarurantes premidados con una, dos, tres estrellas; o con un Bib Gourmand, que debe ser un caja de 5 litros con vino y un grifito.

Cada vez que sale una guía, toca rascarse las vestiduras, twittear que se sabe más que los que critican y puntúan, y hacer comparaciones geográficas. Eso está bien, hay que estar entretenido, y nada como rajar de algo o alguien. Aunque es mucho más divertido lo que corre por los grupos de Whatsapp o Telegram (Telegram mola más) que lo que se dice en público, porque a veces no se puede decir en público por ser parte implicada y/o relacionada, y a veces no hay narices.

Yo de la Guía Michelin no puedo opinar porque no sigo el asunto y además no me caen bien; el día que recompensen al gran Rooster Chef Pedro Sánchez, embajador 'in pectore' de Jaén, entonces les levantaré el castigo.

Que las filias y las fobias no forman parte sólo de los que critican a los críticos, eh, están también bien presentes en las puntuaciones más y menos pomposas de cualquier guía que no cate exclusivamente a ciegas. Me refiero a ciegas-ciegas, no esas cosas que se hacen por ahíi como supuestas catas a ciegas. Forman tan parte del criterio de los críticos (las filias y fobias) que no es difícil ver cómo la amistad y el ser compañero de viaje afectan en lo positivo; y ser un proscrito en lo negativo. Son las reglas. Pero eso queda ya para el whatsapp.

El caso es que todo esto me hace pensar (iba a escribir de otra cosa), en la tronchante Guía Peñín de los vinos de España. (voy a cambiar el título del post rait nao).

La Guía Peñín abrió su última edición (no sé si las anteriores porque no lo vi), con los vinos del LIDL y sus cojones toreros.





Todos hemos visto u oído los anuncios de la cadena de supermercados con José Peñín hablando de caldos españoles. Se ve, por lo visto, que debe colaborar en la selección. O algo. Pero da igual.

El caso es que la Guía Peñín abre la edición puntuando (nada de a ciegas ni sucedaneos) los vinos que José Peñín selecciona para Lidl. ¿Serán buenos? ¿Se equivocará al seleccionarlos? 

Bueno, según la página de LIDL los vinos se clasifican de tres a cinco estrellas, y la clasificación les otorga el grado de 'Correcto', 'Bueno' y 'Excelente'. Tres, cuatro y cinco estrellas respectivamente (que sigue habiendo Veremeros que leen esto).

Es curioso como, en la página de los vinos de LIDL, siempre hay, por lo menos un vino de cada una de las denominaciones de origen con 4 estrellazas. Tesoros desenterrados por José Peñín.

Entre ellos, podemos encontrar un vino de la DO CARIÑENA con cuatro estrellas que vale 1.79€.
También un cava de cuatro estrellas que vale 1.85€.
Y un tempranillo manchego a 0.99€, porque costar un euro sería excesivo.
Y así un rato largo con un montón de vinos con su puntuación Peñín bien guapa, sus estrellas bien molonas, y su precio bien ridículo.

Porque la selección, con José Peñín por allí, bien eligiendo los vinos bien lo que sea, debe ser cojonuda. Si no, para qué le contratan.

Y hoy, que es el día del puñetero Black Friday, iba a escribir sobre tomaduras de pelo.
Pero la vida es así y he acabado de vinos maravillosos a precio de agua mineral de envase bonito.

Pero me quedo tranquilo cuando leo en la página de LIDL que sólo trabajan con 'una cuidadosa selección de viticultores' que si hacen lo que hace un viticultor, deben de vivir de puta madre con los precios a los que deben vender esas infamias.

Bueno, a los que no os parezca bien, recordad que José Peñín forma parte del asunto de los Vinos Radicales del Sindicato del gusto. Y eso es mucha redención.





Rooster Cogburn

martes, 22 de noviembre de 2016

Diario de una Wine Star - Semana 10



Semana 10




14 de Noviembre.  

Han tenido que pasar diez semanas pero voy a hablar bien de alguien.

Hace unas semanas coincidí con un WineJedi, un tipo de estos que tiene mucha fama y cargo dentro del sector.

El hombre insistió mucho en que un día quedáramos a tomar un vino, yo me pensaba que como había público presente se quería hacer el simpático y le seguí la corriente, intercambiamos móvil y demás rituales sociales necesarios para una cita posterior.

Ni que decir tenía que no pensaba que este señor me fuera a escribir y si yo lo hacía el resultado iba a ser ignorarme. Pues no.

Realmente no tenía ninguna gana de quedar con él porque yo, a pesar de todo mi veneno y malestar, si soy una enferma del vino, para mi es una obsesión y no hay nada que más me importe. NADA.

Profundizar con alguien de estos niveles suele ser decepcionante, siempre me ha pasado, de hecho con otros WineJedis mismamente.

A uno le dije que me encanta la Cabernet Franc del Loira y me dijo que nunca ha catado una Cabernet Franc del Loira. Eso ha pasado.

Pero esta vez no, este caballero vino con su esposa y estuvimos los tres en un winebar (de los de verdad) bebiendo, intercambiando anécdotas y pasándolo de escándalo.

Muy, muy divertido. Aún hay esperanza ahí fuera.



15 de Noviembre. 

Back to reality. Vamos a una comida que organiza una DO, y uno que lleva una de estas guías nada influyentes, que siempre anda con cara de perro o soltando soplapolladas le saca una invitación al lugar, con todo pagado, a la encargada de la comunicación de la DO de la manera más vergonzante y evidente.

En el wineloverismo el carterismo está ampliamente consentido.

Ya nos explicarán que gana una DO con que el líder de la guía esta que no lee nadie vaya a cuerpo de rey a visitarles para que les pueda perdonar la vida.

Es que esto va de venderse aunque no te paguen. Todo muy triste.



17 de Noviembre.  

Hoy soy yo la que se va de viaje a otra DO a catar, previo pago, sus vinos para ponerles puntitos.

El hotel en el que me han metido es regulero les quitaré puntitos y más teniendo en cuenta que otros winestar están en uno mucho mejor.



18 de Noviembre.  

Toca cata multitudinaria bajo el mando del sumiller más cursi del planeta. Horroroso y mira que en la distancia corta luego no es así, o no tan así.

Es como si ir por la vida del  bardo de Asterix, Asurancetúrix, le pareciera el ideal de showman actual.

Es como cuando se ponía intenso Pedro Ruíz y quedaba de lo más raro y embarazoso, igualito.

Lírica vacía en léxico manido, en comunicación aportas cero pero los vinos estaban buenos.

Gracias.



20 de Noviembre. 

 Buenísima la que se ha liado hoy.

Resulta que una bodega montó en un restaurante Michelin una cena con bloggers lifestyle y similares.

El cocinero del local viendo que le podía pedir a la marca megavinos antiguos no se cortó un pelo y los pidió.

En la sede de la bodega recelaron de enviar cosas muy caras (muy muy caras) pero algo sí que enviaron (solo las muy caras) y viendo el percal fue uno de los dueños.

Qué ocurre si metes en una misma sala a periodistas sin ninguna idea de vino (aunque vayan de gastrónomos, es que como que lo separan), a uno de los dueños de la maison y mucho vino caro y antiguo.

Para no perdérselo, a medida que evolucionó la cena los periodistas bobos se fueron soltando justo cuando empezaron a servir estos vinos viejos. Los lifestylers estos empezaron a ridiculizar los vinos llegando alguno, incluso, a pedirse una cervecita fresquita, otros solo dijeron que para que servían vinos pasados que si no tienen dinero para sacar vinos nuevos.

De enmarcar. Circo de tres pistas.

Resultado, los gastros estos tan contentos, el chef avergonzado y la bodega con un enfado atómico que volverá a repetir el año que viene porque no queda otra para que hablen de sus vinos.

Aunque quizá ya no traiga nada antiguo.


ISOBEL